Gracias por recordarme que soy dueña de mi propia felicidad y que no debo entregarle a nadie el futuro de mi salud fisica y/o mental, que las peenas y las alegrias se hace n mas o menos profundas dependiendo de la intensidad con que me decida a vivirla y esa decisión depende de la armonia con que yo viva con Dios, con el universo y con migo misma
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